miércoles, 22 de febrero de 2012

Encuentro 03 de Marzo 2012 Prof Jesus Puerta


Giro ético-político y los Estudios Culturales
Jesús Puerta
1.       Necesidad de la reflexión epistemológica de los Estudios Culturales.
  Este texto se propone abordar temas claves para una epistemología de los Estudios Culturales. La necesidad de esa reflexión se desprende, no sólo de las críticas hechas desde las disciplinas (la antropología, sobre todo, en el libro de Carlos Reynoso) o desde posturas más cercanas a los propios Estudios Culturales, pero que acusan debilidades teóricas y conceptuales en nuestro campo (las críticas de Daniel Mato).
 Hasta ahora, los ECLA han ido conformando un corpus de teorías y conceptos  más o menos heterogéneos, aunque ya puede señalarse una cierta “tradición” que nos da rasgos distintivos: algunos objetos de estudio (la relación entre la identidad cultural y los movimientos sociales, la industria cultural, las llamadas “culturas híbridas”, el tema del mestizaje o la heterogeneidad, la multi e interculturalidad, los efectos de la globalización capitalista en la cultura, la comprensión del arte y la literatura en las nuevas condiciones sociales mundiales, la crisis civilizatoria, etc.); algunos conceptos y teorías: Barthes y su semiología de lo cotidiano y los mensajes mediáticos; Althusser y su noción de ideología y de Aparatos Ideológicos de Estado; Bajtin con su propuesta dialógica para comprender la literatura y la cultura popular; Foucault con su arqueología, genealogía y microfísica del Poder; Derrida con la deconstrucción; Williams y sus análisis de los procesos culturales populares y de clase; Jameson con su análisis del postmodernismo como lógica cultural del capitalismo tardío; García Canclini con su noción de culturas híbridas y de consumo cultural; Martín Barbero con su penetrante examen de los medios y las mediaciones, la tradición ensayística latinoamericana profundizando en nuestra identidad latinoamericana, y muchos más autores y temáticas que ya conforman, como dijimos, una tradición, en la cual también se encuentra el perfil transdisciplinario y la definición de los objetos como cruces de las dimensiones culturales, políticas y económicas.
 Pero, precisamente por su desarrollo en América Latina, en los ambientes académicos y más allá, es necesaria una reflexión epistemológica crítica, en el sentido kantiano: examen de fundamentos.
 En primer lugar, abordaremos el giro ético-político como una introducción necesaria, para después entrarle a los temas propiamente epistemológicos y metodológicos.

2. El Giro ético-político.
  El positivismo elude la discusión filosófica o la reduce a la precisión de la relación entre el enunciado y los fenómenos que constata en el contexto del  verificacionismo. Esto porque considera metafísico (sin sentido) una reflexión en ese plano. Su postura filosófica oscila entre la reducción de la epistemología a la lógica y la metodología, y su desconocimiento completo por inútil y diletante (“paja”, como diríamos ordinariamente).
 Las otras tendencias (tradición crítica, hermenéutica) sostienen la necesidad de derivar lo epistemológico de lo ontológico.
 Pero a partir del aporte filosófico de Levinas y Dussel, lo metafísico óntico-ontológico, es desplazado de la primacía tradicional en el pensamiento (establecida ya por Aristóteles), por lo ético, como fenomenología de la relación con el-lo Otro. Levinas inferiría el concepto de responsabilidad ante el rostro y la mirada del Otro, en una narrativa semejante al Gran Otro (Super-Yo) lacaniano. Dussel parte de lo próximo: se nace de Otro y éste lo constituye a Uno: una fenomenología que parte de la biografía. La ética, Dussel la derivaría del mandato material de vivir, el cual lleva a la identificación con la Víctima y una crítica de la filosofía situada desde la periferia de la Modernidad (la Colonialidad), la clase explotada, el género dominado y la etnia excluida. Esto también se expresa con la confrontación de la racionalidad instrumental moderna, por la racionalidad vital de la que habla Hinkelammert. 
  De hecho, lo óntico-ontológico ES ya relación con el-lo Otro, tomando a éste como inferior o superior a Sí Mísmo. El-lo Otro (la alteridad) sería entonces cosa o Dios.
El giro ético, de partida, cuestionaría (pondría en interrogación) la ciencia positiva por su énfasis óntico, la separación Sujeto/Objeto y la abstracción de los objetos de sus contextos de conexiones, coincidiendo con la crítica a la Técnica de Heidegger. 
  La distinción entre lo óntico (entes, cosas, objetos) y lo ontológico (el Ser) es propia de Heideger, y se aproxima a una crítica de la ciencia positiva, pero lo es desde una postura contemplativa. Recordemos la diferencia recogida por Arendt, de su consideración de la cultura griega, entre la vida contemplativa (la de los filósofos griegos, aristócratas alejándose de la democracia) y la vida activa del mundo de la política, el trabajo productivo y la labor de mantenimiento del hogar. Heidegger es contemplativo, porque se sitúa en una especie de "socialismo feudal" (como sugiere Badiou, trayendo a colación la clasificación de los socialismos de Marx en su Manifiesto). La de Heidegger es una crítica anti-moderna a la era de la Técnica. Esta última  conllevaría al Olvido del Ser, la atención exclusiva por los entes, la reducción de éstos a lo que está a la mano: un mundo de útiles para el Hombre, que requiere una matematización de lo real, una separación radical entre el Sujeto y el Objeto, todo esto propio tanto del pragmatismo anglosajón  como del comunismo marxista. Lo curioso es que esta crítica, coincide con la de Husserl a la cultura europea positivista de principios del XX (rescate del Lebenwelt), y, en parte, con la del ecologismo radical (contra el dominio de la Naturaleza y la abstracción óntica) y el arielismo latinoamericano (en su oposición al pragmatismo anglosajón).
  Pero al colocar como alternativa a la Era de la Técnica, el Destino de cada Pueblo (nacionalismo), el arraigo a la Tierra, frente al desarraigo de la Técnica, etc.,  Heidegger desemboca en el nazismo. No sólo es anti-liberal; es reaccionario por proponer un biologismo organicista de la comunidad racial (étnica), junto al idealismo espiritualista nacional, para así negar la lucha de intereses intrínseca de las sociedades, y enfrentar  la "tenaza" ruso-americana que supuestamente amenazaba a Alemania en 1936, en pleno liderazgo de Hitler. El arraigo nostálgico antimoderno (la escucha del Ser cuasi-místico) ya es inútil por imposible (por ser alemán, país ya capitalista imperialista). Pero puede llevar a consecuencias políticas nefastas.
  Pero hay otro caso en que la discusión metafísica lleva a un giro político: el caso de Marx y sus 11 tesis sobre Feuerbach. Cabe destacar que en la obra de Marx, la ocupación política deriva de su rechazo a la contemplación, la especulación filosófica y el idealismo absoluto. La filosofía, así, se evidencia como ideología; una conciencia falsa porque es ignorante y se niega a considerar sus propias determinaciones sociales y políticas. Las consecuencias ontológicas de la categoría de Praxis, fueron malentendidas (tal vez interesadamente) por la tradición soviética y en general por los comunistas. No se trata de replantear eternamente la confrontación entre materialismo e idealismo (Althusser lo consideraba así).
  Marx plantea que son igual de contemplativos tanto la materia inerte del materialismo francés del siglo XVIII y de Feuerbach, como el "Espíritu Absoluto" del  idealismo hegeliano. El Ser Humano es un ser natural pero tiene una "segunda naturaleza" debida a su propia actividad: lo social-histórico-cultural. En otras palabras, su civilización y su cultura. Marx supera la metafísica, no como Heidegger denunciando su Destino de Olvidar al Ser, sino al desplazar la reflexión de lo Absoluto (contemplativo) a lo relativo concreto e histórico como enfatiza Karl Korsch. Pero además, al ir de lo contemplativo a lo práctico, mediante la categoría de la praxis.
 La praxis humaniza la Naturaleza (lo Otro) y naturaliza lo humano (el Otro). Aquí es donde, entendemos, que se realiza un  giro político complementario con el ético: la relación con el-lo Otro es política: implica (configuraciones de) Poder, apelación a un "nosotros" y lucha por la igualdad o la paridad. La dominación de la physis (Naturaleza) por "nosotros" los hombres, implica la dominación de "nosotros", los explotados.  Esta concepción implica también una
Dialéctica de abstracción/integración con la Naturaleza (el Ser: physis-on): el Mismo y la alteridad se unen y se oponen, se diferencian y se identifican, se separan y se integran.
 En condiciones de planetarización, el Ser, en su doble acepción de sustancia única, omnipresente, trascendente, y de ente, cosas “a la mano”, equivale a decir el planeta. Es en ese contexto donde la constatación de la imposibilidad del progreso indefinido y del desarrollo sustentable capitalista, traída a colación por los ecologistas,  nos hace dar el giro ético-político: de la ontología a la ética y de allí, a la política.
 De modo que los temas del reconocimiento del Otro cultural y/o civilizatorio y la responsabilidad con el Otro, sea planeta, futuras generaciones, las otras especies, las clases explotadas o excluidas, sean temas obligados, previamente a la investigación propiamente empírica y lógica.
 Por supuesto, esta perspectiva supone la lucha social y política, fundada en los intereses que son efectos de las estructuras. Nos sitúa en una suerte de heraclitismo sociohistórico:, según el cual, en la historia y la sociedad, lo constante es el cambio y el antagonismo. En cierta manera, se trata de partir de una especie de Variación de la Dialéctica Amo/Esclavo, según la cual la emancipación es resultado de la Dignidad que supone la disposición a liberarse aún a costa de la propia vida de "nosotros".
  Por otra parte, este enfoque brinda algo así como un fundamento político de la argumentación, que podríamos resumir en la frase “argumento, luego lucho por ser escuchado, reconocido, respondido”. Aquí se agrega a la necesidad del reconocimiento del Otro para poder Ser (lo cual justifica la prioridad de la ética frente a la metafísica en Levinas), la importancia de una praxis transformadora en la cual un "nosotros" plural, pero unido por la Voluntad de Poder, se plantee argumentar para poder ser respondido. Un "nosotros" constituido en sus intereses por la totalidad social; pero a la vez realizado y singularizado en sus diferencias gracias a sus tradiciones como colectivo, y dispuesto a luchar para transformar esa misma Totalidad.
       
3. Aspectos epistemológicos.
  Con esta reflexión previa, cabría preguntarnos, ya en el plano epistemológico, ¿cuál es la validez del saber que buscamos? ¿Queremos verificar nuestras hipótesis o más bien comprender y acceder al significado de los procesos sociales y culturales? ¿Conocemos para manipular los entes o para emancipar (nos) los seres?
  Desde una perspectiva hermenéutica, la comprensión del Otro coadyuva a la autocomprensión, y viceversa. Los pasos de la interpretación (entender, comprender, juzgar, apropiarse, aplicar) supone vínculos imaginarios y reales, sociales y culturales (interculturalidad), entre sujetos, más allá de la objetivación disciplinaria. Ya sabemos desde Bacon (la frase “saber es poder” le pertenece), y con más detalle desde Foucault, que esas relaciones son de poder. Para el primero, el proceso mismo de conocer o experimentar un objeto es semejante a la tortura a la que se le somete a una bruja para que confiese sus tratos con el demonio. Para Foucault, las genealogías de la psiquiatría, del psicoanálisis, del derecho, de la economía política, de las ciencias sociales en su totalidad, tienen que ver con el surgimiento de la “sociedad disciplinaria” que somete a los cuerpos y las interioridades de los hombres a un “régimen de verdad” específico.
  Por supuesto, nos hallamos en tierras muy distantes del positivismo. El derrumbe del positivismo, como metarrelato de la ciencia, ya se ha dado, desde la década de los cuarenta del siglo XX, por dos vías: a) la puramente epistemológica-cognitiva (crítica a la inducción y a la verificación; crítica al monismo metodológico); y b) la crítica ideológica al Progreso.
Hay que reconocerle, por otra parte, al Positivismo la cristalización de la modernidad en su enfrentamiento contra los dogmas religiosos, paralelo al logro histórico del estado laico, y de las supersticiones, paralelo al prestigio de las ciencias positivas. El Positivismo ha asumido la lucha por el progreso y el dominio de la naturaleza por el Ser Humano.
 Ya en Kant está en germen la crítica a la ciencia positivista, por lo mismo que el filósofo se proponía, entre otras, cosas, fundamentar la física newtoniana. Kant señaló: a) los límites intrínsecos e insalvables tanto de la razón como de la experiencia para sustentar las verdades, b) el avance indefinido del entendimiento por mandato de la razón. Pero lo más significativo, es que Kant separó las 3 razones (Pura, Práctica, Juicio estético) en sus propias jurisdicciones autónomas. Hume coincide en esto cuando establece una distinción insalvable entre las aserciones descriptivas y los mandatos imperativos. Esta vía lleva a la ética a caer en el misticismo (Witgenstein) o los sentimientos (empiristas); es decir, se hace inefable e irracional.
  El giro lingüístico de la filosofía analítica pretendió refundamentar y delimitar la ciencia, frente a la metafísica. Witgenstein, en su primera etapa, le negó sentido a expresiones que no tuvieran un correlato empírico. Pero la pragmática y la filosofía del lenguaje ordinario cuestionaron el proyecto de un lenguaje científico puro de esa primera etapa de la filosofía analítica. Los propios neopositivistas llegaron a la refutación del verificacionismo (por ejemplo, Isaiah Berlin) que pretendía hacer equivaler el sentido de las expresiones gramaticales y lógicas al conjunto de los medios de experiencia. Pronto se observó que más bien, la inteligibilidad de las oraciones y las proposiciones tenía que ser previa, para poder posibilitar la experiencia empírica misma: una conclusión de sabor kantiano que la semiótica de Eco confirma en su distinción entre significado y referencia. Pero además, pretender esa equivalencia del sentido de las oraciones y proposiciones a lo puramente empírico, impide darle fundamento a aserciones acerca de hechos pasados y futuros, acerca de objetos, de egos  y hasta de las afirmaciones generales.
 Una refutación análoga la hizo Popper contra el inductivismo. Llama la atención que la fuerza del argumento de Popper es lógica: la constatación de hechos siempre es particular y precisamente por ello, por más que se repita la experiencia, no se puede validar como verdadera una afirmación general; aunque sí se pueda refutar la afirmación general mediante una experiencia particular. De allí viene, claro, el falsacionismo popperiano.
 Otro avance epistemológico que dejó atrás al positivismo, fue la investigación de la historicidad de la ciencia y sus consecuencias relativistas según Kuhn y Lakatos, cuyas conclusiones dejaron la perta a una definición de la ciencia como aquello que el consenso de los científicos considere como ciencia. Por otro lado, avances científico “duros”, como la necesidad de afirmar la incertidumbre causal y la impredecibilidad de los fenómenos, precisamente por su extrema determinación, hicieron derrumbar la pretensión del positivismo de proponerse formular “leyes científicas”.
  El otro flanco fue el ataque de la hermenéutica: contra el monismo metodológico, en defensa de la tradición y de los prejuicios, el énfasis en la historicidad y la linguisticidad del saber, etc.
 El golpe de gracia vino por el lado de la Crítica del Progreso hecha por la ecología política, con su constatación de que la civilización capitalista es insostenible, tanto por la agudización de sus contradicciones internas, como por el agotamiento de los recursos y los los daños ecológicos ya incontrolables.
 Pero después del derrumbe del positivismo, ¿qué objetividad cabe buscar en la ciencia? Por supuesto, todo parece indicar que, como ya indicaba también Kant, lo  Objetivo supone lo Subjetivo, y viceversa. No eran dos caras de una moneda, son la continuación de la misma cara de  la cinta de Moebius. El sujeto implicado en el objeto es el de la disciplina, la comunidad científica del paradigma, la sociedad y la economía históricamente situada y comprendida.
El objeto de estudio "Hombre" viene a ser, entonces, como apuntó Foucault, una figura de la episteme moderna, efecto de la proyección conjunta del triedro de saberes sobre el trabajo, el lenguaje y la vida; pero además efecto del poder (de la sociedad disciplinaria panóptica, de tecnologías del Yo, sujeto sujetado): todo esto lo reveló la genealogía como descripción de los campos de poder.
 Una lista provisional de los objetos de estudio disciplinarios que aparecen en los Estudios Culturales como campo de encuentro interdisciplinario, puede ser la siguiente: lenguas y códigos (linguistica-semiología-Geertz), textos y gramáticas (Lotman), signos, códigos y comunicación (Eco), estructuras (Levy-Strauss), mundo o modos de vida, intercambio simbólico, imaginarios (Castoriadis), ethos, costumbres, relaciones sociales. Culturas y civilizaciones: significaciones y alcances técnicos (control y manipulación). Modos de producción y de vida. Los cruces cultura-poder-economía. Civilizaciones ecológicas y depredatorias. Complejidad humana: especie, sociedad-cultura, individuo.
 Según Habermas, podríamos resumirlos, en el marco de una concepción de la historia que brinde claves heurísticas para el análisis de experiencias concretas además de dar explicaciones de la evolución social en las correspondencias entre las instituciones básicas de integración social (parentela, estado, economía diferenciada) con los niveles de desarrollo de las competencias de la acción, las etapas de desarrollo moral y los sistemas de interacción comunicativa. Pero aún esta formulación nos parece discutible.
 En todo caso, cabe retomar el perfil transdisciplinario de estos estudios. La lista anterior tiene el problema de que es, tal vez, todavía, demasiado disciplinaria. Falta definir lo que hay entre y más allá de las disciplinas. Y aquí volvemos a los dilemas que planteamos antes. Los saberes deben servir a la construcción de una sabiduría, y no sólo a una Técnica cada vez más desarrollada
 Tal vez el efecto del giro ético-político pueda observarse con más claridad si nos detenemos en los modelos heurísticos de las diferentes tendencias teóricas.
  En primer lugar, en las variantes del individualismo metodológico: los modelos racionales de Popper, la  "elección racional" y los equilibrios del mercado de la economía, especialmente la neoclásica. Sabemos que estas ´propuestas liberales y neoliberales están situadas históricamente: provienen de la universalización del mercado como gubernamentalidad, como articulación de la racionalidad de los gobiernos de los estados y de las técnicas de conducción de los sujetos, sobre todo hacia la década de los ochenta.
 Pero hay también una variante existencialista del individualismo metodológico: el individuo como Dasein, autenticidad e individuación siempre frustrada por la muerte (Heidegger), autenticidad plasmada en compromisos y asunción de su ineludible libertad (Sartre), la aptitud para hacer nacer algo nuevo como fundamento de la acción política (Arend).
 La dificultad insuperable de este modelo individualista es, precisamente, abordar la problemática de la alteridad constitutiva del Sí Mismo. Desde el racionalismo individualista del modelo neoliberal, la integración social es vista como un logro del mercado como espacio de la veridicción, como “Mano Invisible” que logra conjugar los egoísmos en un Bien Común. Por tanto, la relación social, la relación en general con el Otro y lo Otro, es la competencia. Cada sujeto es una empresa en competición con el otro. En este punto, lo público sólo puede el espacio del arbitraje entre intereses particulares. Pero ¿cómo se constituyen esos intereses? ¿Acaso no son efecto de unas estructuras que trascienden a los individuos?
 El individualismo existencial también tiene graves dificultades. En Heidegger la autenticidad del Dasein, como ser “arrojado” irremediablemente en el mundo, sumergido en un mundo a la mano lleno de habladurías, sometido a la impersonalidad del Uno (como tantos), tan sólo puede lograrse si se atiende a la vocación, que viene desde lo inhóspito (lo siniestro, podría traducirse) que nos indica que la posibilidad cierta más propia de cada Ser existente es la propia muerte, y esta constatación resuelve la angustia de lo inauténtico en un “cuido” o “preocupación” que sólo puede saciarse “escuchando al Ser”. En Sartre, la libertad insondable y vacía del Para-Sí (o sea, el Sujeto), basada en su ausencia de Ser, en su pura existencia como esencia, sólo puede resolverse en un compromiso , cualquiera que éste sea, siempre y cuando sea asumido sin “mala conciencia”. Por supuesto, estos Dasein y Para-Sí para nada consideran al Otro para asumir la certidumbre de que se va a morir o para contraer compromisos hechos para resolver únicamente su vaciedad esencial, su insoportable libertad sin sentido en sí.
  Aquí entrarían en el relevo del debate los modelos del estructuralismo, el funcionalismo, las teorías del sistema y en general todos aquellos modelos basados en el "equilibrio" homeostático (neoclásicos, sistemas). La crítica a estos modelos surgió apenas formulados: impiden pensar en lo Nuevo, oculto por lo cíclico. Por ello, expresan una opción conservadora: brindan únicamente salidas para restablecer el equilibrio, la reparación de piezas disfuncionales. En fin, son teorías gatopardianas. Ocultan la impredecibilidad y la historicidad de los sistemas y las estructuras mismas; buscan reparar disfunciones, sin plantear una morfogénesis. No logran explicar los cambios estructurales. 
 ¿Cómo vincular las estructuras y el devenir histórico? Esta ha sido la gran pregunta en la teoría social desde hace ya muchos años, hasta que el ambiente postmoderno simplemente la obvio en su abandono de las “grandes teorías”.
 Hay algunas respuestas a esta interrogante. Dos de ellas, entre otras, serían la dialéctica hegeliana y la dialéctica marxista. Una, propone que las totalidades (estructuras, sistemas) pueden lograr nuevas síntesis que absorba los conflictos, re-significándolas en otro plano. La otra, afirma los desenlaces radicales, posibles y contingentes de los conflictos de intereses. Se encuentran entonces las posturas que hablan desde una totalidad (razón absoluta: objetiva y subjetiva) y otra, desde las totalizaciones contingentes (formaciones históricas, modos de producción, bloques históricos, kairos: oportunidades históricas).
  Otra opción podría ser asumir el Perspectivismo nietzscheano, con su formulación de que no hay hechos sino interpretaciones hechas desde grados diferentes de potenciales. Por supuesto, habría entonces las perspectivas “débiles”, de poca potencia, o perspectivas “fuertes”, que expresan una mayor potencia. Las primeras, tenderían a un nihilismo pasivo, que lleva a la negación de todos los valores de manera quizás nostálgica; las segundas interpretaciones, tenderían a un nihilismo activo, una filosofía del “martillo”, que activamente jugaría a la destrucción para basar, en la misma fuerza, la posibilidad de algo diferente. Tal vez sea de este tipo la interpretación que busca el descentramiento de las estructuras y la deconstrucción por la vía de la pérdida de sentido de las oposiciones entre los elementos de los sistemas: el camino de Derrida, tan solidario con la tarea de la destrucción de la metafísica occidental de Heidegger. Los postmodernos simpatizarían con esta opción.
 Habría una versión un tanto diferente del perspectivismo tomando en cuenta el punto de vista de la clase, la etnia o el género. En este sentido, aparecerían siempre modelos que tiendan a figurar  la oposición dominantes/dominados. La ventaja de esta perspectiva es que sitúa claramente el “nosotros” y la alteridad.

5. Aspectos metodológicos.
  Todo lo anterior tiene consecuencias finalmente metodológicas. Claro, después del derrumbe del positivismo, no es posible pensar el método como una receta, un conjunto de instrucciones, procedimientos o técnicas. Un método (recuperando su etimología) es simplemente un camino que va de un punto a otro. Incluso si sólo ayudara a situar el punto de partida y vislumbrar el punto de llegada, ya habría reportado una primera ganancia cognitiva.
 Es en este contexto, que cabría pensar la Hermenéutica, tanto la de la confianza como la de la sospecha, en conjunto con la crítica (examen analítico y sintético de los fundamentos o condiciones de posibilidad), como el método más apropiado, teniendo presente que hay múltiples métodos, casi tantos como investigaciones específicas.
 Sabemos de los pasos de ese camino: entender, comprender, juzgar, apropiarse, aplicar. Pero tomar la opción de la hermenéutica junto a la crítica, nos conduciría a nuevos interrogantes. El principal: ¿Qué significa "significar" al interpretar? ¿Buscar un significado para “nosotros”? ¿Cuál “nosotros”? ¿Qué puede llegar a significar algo para “nosotros”?
 Allí estaría la clave para poder acercarnos a la sabiduría.

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domingo, 12 de febrero de 2012

ESTUDIOS CULTURALES ANTE LA CRISIS CIVILIZATORIA Prof. Jesús Puerta


ESTUDIOS CULTURALES ANTE LA CRISIS CIVILIZATORIA

Jesús Puerta



 ¿Por qué la Unidad de Estudios Culturales promueve un evento de discusión sobre la crisis mundial, la crisis civilizatoria lo hemos llamado, en estos momentos?

 Hay una razón obvia y otras digamos colaterales. La crisis mundial, que caracterizamos como civilizatoria, nos afecta a todos y más allá de nosotros, a nuestros descendientes. Eso es evidente. Está allí, en los titulares de los medios: guerras, economía, inseguridad, desastres, calentamiento global, accidentes nucleares. Nos enteramos de los nuevos espacios de los conflictos y la agudización de las guerras más allá de los sitios ya “tradicionales”: Medio Oriente, Libia, los países árabes. Las manifestaciones de protesta masivas arrecian en los países industrializados de Europa y en los propios Estados Unidos. La crisis esta allí en las calles de las principales ciudades del mundo, en las naciones en guerra, en el mercado mundial: en todo el mundo. La Crisis se halla ahora en los centros. Ya en los noventa recorrió las prometedoras industrias tecnológicas, luego Japón, los Tigres asiáticos, ahora está al borde de la quiebra Europa. En Estados Unidos aumenta la pobreza. Hay una profunda recesión. El neoliberalismo como ideología global, ha estallado con la crisis. La cuestión es que la alternativa debemos construirla todos nosotros.

 A la “Guerra Fría”, que fue en realidad una Tercera Guerra Mundial, sucedió esta cuarta Guerra Mundial, a veces justificada por la supuesta “guerra al terrorismo”, o hasta por unos “Derechos Humanos”, un cada vez más peligroso y agresivo intervencionismo global, con la bendición de la ONU y la acción abierta de la OTAN, en fin: guerras imperiales "legitimadas" por organismos internacionales.

 En el ínterin han surgido varias propuestas de descripción y explicación de las  realidades post-guerra fría: la dialéctica entre el Imperio y la multitud, según Negri; la vieja teoría del imperialismo de Lenin, que aún sigue explicando muchas cosas. La tesis del Sistema-mundo capitalista en decadencia de Imanuel Wallerstein y la perspectiva que aportan los estudios postcoloniales acerca del vínculo orgánico entre la Modernidad y la Colonialidad.

 ¿Cómo explicar la crisis? ¿Es otra crisis cíclica que anuncia una mutación del sistema, y nada más? ¿Es la crisis orgánica, final, del capitalismo? ¿Es la civilización occidental misma, globalizada, la que está en crisis? ¿La explica la decadencia de la onda Kondratiev? Hay un reacomodo del sistema capitalista. Se habla de “potencias emergentes”. ¿Será verdad que asistimos a la caída del imperio norteamericano como aprecian varios autores, entre ellos Wallerstein? ¿O se trata, en la tradición leninista, de un nuevo reparto imperialista del mundo con sus correspondientes guerras y desórdenes y quizás revoluciones?

  Se ha evidenciado igual el poder de la gran economía ilícita: el narcotráfico, el tráfico de armas y personas, de órganos humanos. Un gran poder global está jugando activamente en la descomposición elevada a una nueva potencia. Ya no se trata únicamente de la disipación de todos los valores tradicionales, la desintegración social, la pérdida de los valores de convivencia, la "disipación de lo sólido", que anunciaba Marx en el Manifiesto, como efecto del frío interés capitalista y desquiciaba las relaciones sociales; sino la sustantivación del Mal en fuerzas concretas.
 Por otro lado, el poder mundial se halla disputado en la cultura. Hay un resurgir de la importancia política y bélica de las creencias religiosas. Por otro lado, la industria cultural e ideológica global adquiere ramificaciones "espirituales" con la escalada de sectas nuevas. Hay intentos de reafirmar la heterogeneidad cultural, se lucha por la identidad cultural. Se consiguen en el camino de la lucha múltiples formas de particularismos: los que tienen la misma base cultural (feminismos, diversidad sexual, discapacitados), los de diferentes bases civilizacionales (la emergencia del Islam, la previsible insurgencia de la cultura china) y los de la reivindicación de las tradiciones étnicas (indígenas  de la Abya Yalá). Al mismo tiempo, asistimos a una licuefacción de las identidades en las identificaciones propuestas por el mercado y las múltiples formas de agrupamiento social. Para autores como Maffesoli, la cohesión social se hace efímera y basada en un “sentimiento”; hay tribus y masas. Los movimientos migratorios crean nuevos problemas de identidad y de formas de estar en el mundo. Agreguemos a los nómadas que buscan su arraigo mediante las tecnologías globales de comunicación.

 Este es también un tiempo de grandes cambios políticos, la emergencia de una “Nueva Izquierda” en Latinoamérica que ha reavivado la esperanza en nuestros pueblos. Insurgen los movimientos masivos, los estudiantes, en Chile y otros países que aplicaron la receta neoliberal hasta el final. El neoliberalismo ha fracasado y ya es evidente.

 En el mundo, las potencias dominantes han hecho uso de los Derechos Humanos como justificación del más criminal de los intervencionismos: la peor paradoja: bombardeos contra civiles para proteger a civiles. El mundo es ahora mucho más inseguro, cruel, sangriento, mortal. Mientras tanto, en nuestra vida cotidiana hay incertidumbre, angustia, desesperanza, inseguridad, desencanto, impotencia.

  Esto no es nuevo. Los Derechos Humanos tienen una intrínseca ambigüedad. Por un lado son el “programa mínimo” para lograr cierta tolerancia, cierto respeto hacia lo que le corresponde a todo ser humano en medio del caos violento en que vivimos. Por el otro, son la justificación ideológica de la supuesta superioridad de la cultura occidental, de sus modelos políticos y económicos. Los usos manipulatorios e ideológicos que justifican intervenciones y guerras se explican también  por la oposición entre sus significados y sus sentidos. Entendemos por sus significados, la semántica que va depositándose en la cultura global, los auditorios “trascendentes” de Perelmann, aquellos que reciben el discurso y lo interpretan a su favor, apropiándoselos. Como el caso irónico de los negros de Haití en el siglo XIX, que intentaron aplicar los derechos humanos a sí mismos, con la consiguiente respuesta feroz del Imperio francés.
 Derechos Humanos basados en la tradición moderna occidental de la “filosofías del sujeto”, a partir de Descartes y Locke y el liberalismo en general. El Hombre de los Derechos Humanos es el Hombre abstracto, el ciudadano, el doble ideal del hombre egoísta liberal burgués. Deleuze lo llama “el idiota”, en el sentido griego del individuo que se ocupa exclusivamente de sus propios asuntos. El Sujeto moderno es el negociante: se rige por la ética del contrato. Y el Liberalismo ético llega hasta donde llega el egoísmo del agente económico, con sus dilemas del prisionero, el máximo de racionalidad popperiana o el mínimo de razón cartesiana, que equivale a la ética de la habilidad y la prudencia, que aún no es moral para Kant. Es decir la ética utilitaria y pragmática que es el ambiente ideológico del capitalismo global.
 
 Decimos que los Derechos Humanos es el “programa mínimo” de la Humanidad, entre otras cosas, porque sus violaciones son flagrantes por los mismos que dicen defenderlos. Son, entre otras cosas, la base de las declaraciones de respeto a la "diversidad cultural", hechas por la UNESCO sólo después de tantos genocidios, epistemicidios y culturicidios. A la multiculturalidad contribuyó el Relativismo antropológico que corresponde, a su vez, al reconocimiento de luchas anticoloniales de postguerra. El Multiculturalismo actual en Europa fue la respuesta política a la explosión de fundamentalismos y racismos reactivos (choque de civilizaciones, después de derrumbe muro de Berlín). Pluriculturalidad de facto: inmigrantes, coexistencia de etnias y culturas en el mismo territorio. La Declaración de diversidad cultural de la Unesco en 2002 llega hasta la tolerancia y la protección estatal, el reconocimiento del derecho humano a la propia cultura. Cierto que hay varios grados de multiculturalismo: tolerancia liberal, protección estatal y social, incorporación de derechos consuetudinarios, federalismo jurídico y autonomía en contextos nacional-estatales. Experiencias nuevas y progresivas de multiculturalidad las encontramos en las constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia, éstas dos últimas llegan a reconocerle derechos a la Naturaleza misma, inspirados en los aportes de las culturas étnicas americanas ancestrales.
 
 Desde su génesis histórica se nota el conflicto intrínseco entre el significado y el sentido de los DDHH, entre el plano de la semántica de los sistemas de pensamiento y la pragmática de las enunciaciones circunstanciales y su uso ideológico. Desde su planteo original en EEUU, coexistiendo con esclavitud. Pasando por su Uso político y militar contra el socialismo real en el siglo XX. Hoy, como ya vimos, los DDHH se usan para el más brutal intervencionismo y crímenes (ejemplo Gadafy).

  Pero la multiculturalidad es sólo el mínimo ¿Podríamos aspirar a algo mejor? ¿La interculturalidad, la transculturalidad? Todas las concepciones basadas exclusivamente en el diálogo racional, tienen un sustrato moderno occidental. Mal podría ser la base de lo intercultural. Más bien, podríamos pensar en la transculturalidad como una  posibilidad de convivencia respetuosa entre las culturas y la paz mundial.
 La hibridez de las culturas nos ha llamado la atención acerca del efecto de la mercantilización de los bienes culturales en el proceso de intercambio intercultural, no tanto por la vía del diálogo, sino por la de la disolución de las fronteras estancas entre las culturas industrializadas, las populares tradicionales y la llamada “alta cultura” académica. Pero la lógica del mercado termina por reforzar las asimetrías sociales, las viejas dominaciones ideológicas y políticas. Y con ello, sólo desplaza a un plano de capitalización de los bienes culturales, a una industrialización cultural más absorbente, que reproduce las mismas relaciones de dominación. Esa aparente interculturalidad del mercado pasa por alto los profundos conflictos, no sólo interculturales, sino también intra culturales, de cuya comunicación depende la posibilidad de una transculturalidad. 
 Hay un mínimo de interculturalidad factible a través de los pactos y el principio de la hospitalidad, presente en todas las culturas. Por supuesto que reconocemos la necesidad de la tolerancia, el respeto mutuo, la consideración humana y hasta del afecto. Ese es el  programa mínimo de la multi y la interculturalidad. La transculturalidad parte del reconocimiento de las contradicciones intra culturales en las cuales se juega la condición humana y la supervivencia de la especie. En esta discusión están convocados filósofos, científicos, todos los pueblos, las religiones. No se trata sólo de diálogos. Hay muchos conflictos por los cuales atravesar, hasta hacer resaltar aquello que de las diversas culturas pueda colocarse en la perspectiva de la paz, la convivencia, el respeto, la hospitalidad, el cuido de nuestro Hogar común: el planeta Tierra. Además de conflictos, hay misticismos, experiencias extremas, que entran en juego.
 

 Y en estos momentos ¿qué es de la academia? ¿Y las ciencias?


 Las ciencias sociales, desde los 80, en parte por el ambiente de la década infame de los 80, la ilusión del "fin de la historia" de los 90, la imposición de las políticas y de la ideología neoliberal que impugnó la noción misma de "sociedad", se dirigió a lo micro: a la cotidianidad, lo discursivo y "subjetivo"; se abandonó la "gran teoría" (Marx, Weber, Durkheim). A todo esto se le llamó la "crisis de paradigmas", que fue lo característico del “ambiente postmoderno”.
 La economía se matematizó. Por un lado fue a lo miccro, la empresa y los individuos, a través del individualismo metodológico, o intentó extenderse a otros objetos a través del estudio de la racionalidad humana en los más variados contezxtos: la elección racional den el funcionamiento del estado y la aplicación de las políticas públicas. Las Modas proliferaron: fenomenología, Nueva Era, contactos entre misticismo y física (Chopra), apología de las TICs. Flujos de mercado, superficialidad, trivialización: industria cultural. Luego se comenzó a apreciar la opción del pensamiento complejo. Se miró hacia la tradicional rival del positivismo ya muerto: hermenéutica. 

¿Por qué entonces los Estudios Culturales?
 Hemos observado un crecimiento de los programas de postgrado en Estudios Culturales en América Latina en los últimos años. En Argentina, México, Chile, Colombia, Perú hay estos programas. Ya existe una red de Estudios Culturales bajo el fomento de CLACSO. Todo esto, en medio del debate y las impugnaciones, algunas muy fuertes, como la de Carlos Reynoso. Otras más bien enriquecedoras como la de Daniel Mato. En todo caso, se han dibujado los rasgos característicos de los Estudios Culturales: su énfasis en el encuentro temático de los ejes de la cultura, el poder y la economía; la asunción de la inter y la transdisciplinariedad; la conciencia del significado político de todo conocimiento; la atención a objetos de observación propios: industria cultural, los medios, identidad, cotidianidad, TICs, la modernidad y la modernización, el arte y la cultura popular, los efectos de la globalización y la mundialización en los fenómenos de encuentros y conflictos interculturales, la perspectiva transcultural. 
 Pienso que la concepción de la cultura que más se acomoda a los Estudios Culturales es aquella noción semiótica que equipara las Ideas con los signos; y establece un signo de equivalencia entre el pensamiento, el lenguaje, y el diálogo situado. Para decirlo en términos de autores, la cadena Marx, Vigotski, Bajtin, Pierce, Eco, Jameson, Gramsci. Esa alianza no deja bien parada la separación de las disciplinas humanas. Ni siquiera a su separación de las ciencias naturales. Aquí se expresa ese "deseo de un nuevo bloque" de luchas sociales del que habló Fred Jameson: género, etnia, clase. Los movimientos sociales en todas partes del mundo han tenido que recurrir a sus tradiciones populares de lucha, como ya ha pasado en América Latina y en todas partes, en una nueva confluencia transcultural, donde tienen su espacio Luther King, John Lennon, los próceres de la independencia latinoamericana, empezando por Bolívar, las tradiciones internacionales de lucha del movimiento de los trabajadores, de las mujeres, de los pueblos aborígenes.  Tal vez la tesis de la Democracia radical, planteada por Ernesto  Laclau, como la forja de una nueva hegemonía por la vía de la equivalencia de las demandas de una heterogeneidad social a través de ciertos “significantes flotantes”, en una realidad caótica e impredecible. Se trata, en todo caso, del encuentro de lo micro y lo macro. Todos estos han sido temas de los EC desde los 90 y los inicios del siglo XXI.


 El objeto de estudio "crisis civilizatoria" nos viene a los EC, por el impacto de la actualidad, las advertencias ecologistas y de los límites del crecimiento (alusión a "colapso" y REC 4), los cambios políticos globales y latinoamericanos aludidos. Se trata de una crisis de crecimiento en los mismos Estudios Culturales, que antes no veía cómo se conectaban todos estos temas.
 El objeto de estudio “crisis civilizatoria” está exigiendo plantear nuevos lemas y dilemas: evidencia la necesidad del Retorno y reescritura de la "gran teoría": la reinterpretación hermenéutica y compleja del marxismo, la crítica del psicoanálisis hecha por Bajtin y los suyos, al lado de la consideración de la izquierda lacaniana, los cruces interdisciplinarios, la postmodernidad, el pensamiento crítico, el perspectivismo LA y desde la insurgencia de las "víctimas" (Dussel) y la ética de racionalidad vital (Hinkelammert). 


 ¿Cómo pensar la crisis actual? Multidimensional, compleja, global. Hemos legado a los Límites del crecimiento de esta civilización. Estamos al borde del colapso. Estamos experimentando la Venganza de Gaia. Se agudiza la contradicción entre Lo Nuevo y lo Viejo, y no siempre la salida está en lo Nuevo. La Revolución ha de ser repensada con otros conceptos: la reconfiguración, la morfogénesis. Los nuevos agentes de cambio civilizatorio habría que repensarlos desde una combinación sobredeterminada de


 a) la multitud constituyente de Negri,


b) el imaginario creativo de Castoriadis,


c) el (los) pueblo (s); etnias   


d) la falta constituyente del sujeto: el objeto a y los “significantes flotantes” de los izquierdistas lacanianos;
 

e) la interculturalidad y la transculturalidad


F) el nuevo bloque histórico: clase-etnia-género


  Estas propuestas teóricas habría que convocarlas y confrontarlas para responder a una pregunta crucial ¿A quién y a cuántos les interesa el cambio y con cuánta consecuencia y perspectivas? ¿Cuáles son las fuerzas y los sentidos del cambio civilizacional? ¿Qué alternativas podemos vislumbrar?
  

 Discutir la crisis civilizatoria desde los Estudios Culturales en la UC, implica una contextualización adicional que nos reenvía al tema de la transformación universitaria. Preguntar por ejemplo ¿cuál ha sido y es el lugar de las ciencias humanas en la UC? Estamos hablando de una institución surgida con una vocación industrialista, adecuada a unos planes industrializadores dependientes de la región  valenciana en la década de los 60, sin carreras humanísticas, departamentos dispersos y en el mismo proceso declinante del pensamiento por onda "gerencial", trivialización y sectarismo empobrecedor, depreciación de la profesión académica. 
  Ya he dicho en otras oportunidades que los Estudios Culturales en la UC fueron una táctica para la apertura de nuevos espacios inter y transdisciplinarios para el examen de temas como este de la crisis. A ello también atiende la iniciativa de la creación de la Red doctoral. 


¿Somos pocos pero con calidad? Quizás. 


Programa. Los aspectos de la crisis: innumerables, inabarcables, incompletud del saber. Los q abordaremos: política, económica, género, ecológica, movimientos sociales. Videoconferencia. Nueva línea? Ojalá sea inter-doctoral.     


martes, 7 de febrero de 2012

Evento del 25 de Febrero de 2012

UNIVERSIDAD DE CARABOBO
(DOCTORADO EN CIENCIAS SOCIALES)

UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR
(SECCION DE PENSAMIENTO CRITICO)

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
(CENTRO DE INVESTIGACIONES POSTDOCTORALES - CIPOST)
(PROGRAMA DE ESTUDIOS POSMODERNOS)
(PROGRAMA DE ESTUDIOS DE LA VIDA COTIDIANA)


EVENTO
" TEORIA CRÍTICA Y MOVIMIENTOS SOCIALES CONTEMPORÁNEOS”
(A PROPÓSITO DE LA MIRADA DE JACQUES RANCIÈRE)


LUGAR:        UNIVERSIDAD DE CARABOBO
DOCTORADO EN CIENCIAS SOCIALES
25 DE FEBRERO 2012.

PRESENTACIÓN
   
¿Cuál es la importancia de la Teoría Crítica para los movimientos sociales actuales? ¿Qué status tiene hoy la Teoría Crítica en tanto lógica de interpretación de los fenómenos sociales y culturales de nuestra actualidad? ¿Qué sustancialidad teórica y práctica aporta la Teoría Crítica de cara a la comprensión de lo social en América Latina?
        Éstas y muchas otras preguntas saltan a la palestra a la hora de hablar de Teoría Crítica.  La evolución  por la que hemos pasado en las últimas décadas, aunado a los reacomodos políticos y sociales  en América Latina, tornan necesaria la discusión acerca de la pertinencia, el status y las condiciones de posibilidad de una Teoría Crítica como ejercicio cabal del pensamiento contemporáneo.
        Para algunos teóricos, el análisis del pensamiento crítico pasa por una reconstrucción de la dimensión histórica del concepto, por una hermenéutica de sus consideraciones de gestación, así como por un severo análisis de su status y pertinencia actual. No se puede ya sostener impunemente  la idea de crítica como un pasaporte o salvoconducto directo a la clarividencia epistemológica.
        Para otros, en cambio, y entre los cuales se perfila la mirada de Jacques Rancière, la Teoría Crítica resulta imprescindible a la hora de desmontar cualquier estrategia de dominación. No obstante, ella amerita de una delicada y capitalísima reconsideración, en virtud de que lo que era mantenido como Teoría Crítica hace cuarenta años, hoy atenta severamente contra los movimientos sociales actuales. El problema, para Rancière, es que existe una “contrarrevolución intelectual” que ha incorporado descripciones, narrativas y argumentos “prestados” de la tradición crítica, y por este camino, la transfiguración del poder no sólo sigue sin desaparecer de la escena, sino que ahora se da a la tarea fortalecerse con la ayuda misma de la Teoría Crítica, en aras de disolver cualquier resistencia y excluir cualquier alternativa.
    Al calor de la obra de Rancière, específicamente de la mano de su texto “Sobre la importancia de la Teoría Crítica para los movimientos sociales actuales”, nos es grato presentar e invitar a este evento, el cual contará con  la  participación de  tres presentaciones  destinadas  al  tema, a  cargo de los Profesores  Rigoberto
Lanz, Jesús Puerta y Rafael Hurtado M. La relatoría de dichas presentaciones estará a cargo del Dr. Jonatan Alzuru A., Director del Programa de “Estudios de la Vida Cotidiana” del Cipost, y la Doctora Dalia Correa.
Dicho evento, a realizarse el día sábado 25 de febrero de 2012,  a partir de las 9:00 am, en los espacios del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo, aspira contar con la participación de toda la Comunidad Universitaria interesada en el tema, y muy en particular, con los alumnos de los Doctorados en Ciencias Sociales de las Universidades Carabobo y Central de Venezuela. Aspira contar, también, con los Profesores de la Sección de Pensamiento Crítico de la Universidad Simón Bolívar, así como con algunos de los investigadores del Cipost interesados en la materia.
La invitación es, entonces, a participar, discutir  y reflexionar sobre la Teoría Crítica, a propósito del texto de Rancière.

OBJETIVOS DEL EVENTO

OBJETIVO GENERAL
   
    El  objetivo general del evento lo constituye la presentación y discusión del texto de Jacques Rancière “Sobre la importancia de la Teoría Crítica para los movimientos sociales actuales”, al calor de tres presentaciones en torno al tema, a cargo de los Profesores Rigoberto Lanz, Jesús Puerta y Rafael Hurtado M., y cuyas relatorías estarán a cargo del Dr. Jonatan Alzuru A., Director del Programa de “Estudios de la Vida Cotidiana” del Cipost, y la Doctora Dalia Correa, de la Comisión Coordinadora del Doctorado de Ciencias Sociales de la UC.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

 1.- Difundir, Analizar y discutir la obra de Ranciére  “Sobre la importancia de la Teoría Crítica para los movimientos sociales actuales”.
2.- Continuar con la promoción y la discusión en torno a la Teoría Crítica en los ámbitos doctorales de las Universidades Carabobo y Central de Venezuela, en el CIPOST y en la Sección de Pensamiento Crítico del Departamento de Formación General y Ciencias Básicas de la Universidad Simón Bolívar.
3.- Difundir, por los diversos medios a disposición, los resultados del evento.

JUSTIFICACIÓN
   
Por todos es conocido que el  marxismo es el heredero fundamental de la crítica kantiana, para devenir luego en el pensamiento más crítico del espectro filosófico; pues fue Marx quien vislumbró con más eficacia la desintegración política entre el saber y la vida a la que habían conducido las tradiciones filosóficas de la Ilustración. Es Marx quien politiza con mayor efectividad la noción de crítica como desenmascaramiento, haciendo de ésta parte fundamental y estructural de su programa filosófico, sociológico y práctico.
Posteriormente, y más allá de los otros dos grandes maestros de la sospecha (Nietzsche y Freud), será la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt  la encargada de una nueva presentación y redirección del concepto de crítica a principios del siglo XX. Será esta vez la razón instrumental, la ciencia y su correlato, la técnica, las encargadas de recibir los embates del espíritu crítico. Su influencia, que llega hasta nuestros días y se extiende inclusive hasta el programa político y epistemológico de algunas “posmodernidades libertarias” como la propuesta por Rigoberto Lanz, no sólo afectó al viejo positivismo, sino que arremetió contra todos los paradigmas cientificistas dominantes, tanto como con el propio pensamiento de Marx.
Por otra parte, y al calor de la obra de Rancière, se trata de circunscribir en nuestra narratología epistémica qué queremos decir hoy cuando mentamos un término tan caro a nuestra época como el concepto de crítica; qué aspiramos, más allá de las disciplinas y más cercanos a nuestros derroteros particulares latinoamericanos, cuando asumimos aún nuestra condición epistémica y política con la caja de herramientas de la crítica.
En este sentido, el evento se justifica por la pertinencia contemporánea del autor en cuestión y por la importancia que tiene para el pensar la condición de la crítica en nuestros días y en nuestros espacios-escenarios (la academia, la calle, la vida cotidiana, el país, latinoamérica). Se trata, pues, de la comprensión estética del concepto de crítica, o si se quiere, de la captación de su importancia en la transformación de la vida “espiritual” de nuestro pensar actual.

ACTIVIDADES DEL EVENTO
   
El evento contará con la exposición de tres presentaciones a propósito del texto de Rancière “Sobre la importancia de la Teoría Crítica para los movimientos sociales actuales”, a cargo de:
- PROF. RIGOBERTO LANZ. Director del Programa de Estudios Posmodernos, del Centro de Investigaciones Postdoctorales, CIPOST, Universidad Central de Venezuela.
-  PROF. JESUS PUERTA. Coordinador del Doctorado en Ciencias Sociales, Universidad de Carabobo.
-  PROF. RAFAEL  HURTADO M., doctorando en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela y Profesor de la Sección de Pensamiento Crítico de la Universidad Simón Bolívar.
    La relatoría de cada presentación estará a cargo del Prof. JONATAN ALZURU. Director del Programa de Estudios de la Vida Cotidiana, del Centro de Investigaciones Postdoctorales, CIPOST, Universidad Central de Venezuela, y la Doctora Dalia Correa, miembro de la Coordinación de la mención Estudios Culturales del Doctorado de Ciencias Sociales.
    Una vez culminadas las tres presentaciones (las cuales se estiman en 20 minutos cada una) y sus respectivas relatorías,  se abrirá el derecho de palabra e intervención general para promover la discusión y participación de todos los asistentes.


Sobre los Tomos del Prof. Lanz

Estimados compañeros (as). les informo que el material del prof. Rigoberto se tardaría mucho para escanearlo, ya que al momento de hacerlo y convertirlo directamente en PDF ocupa mucho espacio.

 Mi recomendacón es que lo copiemos.

El Viernes nos podriamos de acuerdo y les explico personalmente.
  Gracias.

Manuel Boggio.

domingo, 5 de febrero de 2012

Problemas Contemporaneos de la sociedad Latinoamericana

Problemas Contemporaneos de la sociedad Latinoamericana. Prof. Dr. Jesús Puerta.

Días de Encuentros.

1ra Semana: Viernes 03 de Febrero de 2012.

2da. semana. Viernes 17 de Febrero de 2012

3ra. Semana: Viernes 09 de Marzo de 2012.

4ta Semana: 23 de Marzo de 2012.


 Problemas Epistemológcos de la Ciencias Sociales.  Prof. Dr. Rigoberto Lanz

1era Semana: Viernes 27 de Enero de 2012.                  9:00 am - 4:00pm.   Pábellon 1. Salud Mental
                      Sábado 28 de Enero de 2012.                 9:00 am - 1:00 pm.

2da. Semana: Viernes 10 de Febrero de 2012.
                      Sábado 11 de Febrero de 2012

3era. Semana: Viernes 24 de Febrero.
                        Sábado 25 de Febrero (Evento).

4ta. Semana: Viernes 16 de Marzo de 2012.
                      Sábado 17 de Marzo de 2012. (Libro de Enzo)

5ta. Semana:  Viernes 30 de Marzo de 2012.
                     Sábado 31 de Marzo de 2012
 Cualquier cambio se estará informando.

Benvenidos al Blogs

Bienevenidos al Blogs compañeros. Por esta vía podemos tener contacto de nuestra actividades.
  Que los disfruten mucho......